
Telas técnicas para ciclismo en altura
UV más intenso, aire más seco, tres climas en una hora. Lo que la altura le exige a una tela, y lo que aprendimos cosiéndola y rodándola a 2.565 metros.
A las siete de la mañana, en Atuntaqui, el sol todavía no calienta pero ya quema. Entre la sombra y la luz hay diez grados y trescientos metros de subida. Acá probamos la tela. No en un laboratorio: en la carretera que sube a Cotacachi, con el aire seco raspando la garganta.
A 2.565 metros, una prenda de ciclismo tiene que resolver problemas que a nivel del mar no existen. El que la cose lo sabe porque rueda. Esto es lo que aprendimos.
Qué le exige la altura a una tela
El aire seco. A más altura, menos humedad. El sudor se evapora antes de que lo sientas, y eso engaña: crees que no estás sudando hasta que ya te deshidrataste. La tela tiene que mover esa humedad sin quedarse pegada ni acartonada.
El sol. La radiación UV sube con la altitud. La misma hora de sol pega más fuerte acá que en la costa. La tela protege o no protege, y la diferencia se ve en la piel después de tres horas.
El cambio brusco. Subes con frío, coronas con sol, bajas con viento. En una hora pasas por tres climas. La prenda que sirve para uno suele fallar en los otros.
Qué tela funciona, y por qué
No hay una tela mágica. Hay decisiones.
El poliéster microperforado mueve el aire por donde el cuerpo más suda: la espalda, los costados. No es la tela más cara; es la que está en el lugar correcto.
La lycra con protección UV va donde el sol pega directo: hombros, brazos, muslos. Importa el tejido, no solo el color.
El mesh en paneles abre la prenda donde el calor se acumula y la cierra donde el viento corta. La ubicación es el diseño.
El resto es construcción: costuras planas que no rozan en el kilómetro 60, elásticos que sostienen sin marcar, una badana calibrada para las horas que de verdad vas a rodar.
Lo que aprendimos probando
Lo que funciona en un catálogo no siempre funciona en la subida. Cada gama de Antílope se prueba acá, en altura, antes de salir. Sacamos prendas que en papel eran perfectas y en la carretera se quedaban pegadas. Cambiamos paneles, movimos costuras, ajustamos la tela según dónde el cuerpo pedía aire.
No lo hicimos para tener una historia que contar. Lo hicimos porque rodamos las mismas rutas donde se va a usar.
La hacemos a tu medida. Para triatlón, los trisuits van por acá.
Hecho para estas montañas.
Ropa de ciclismo diseñada y cosida en Atuntaqui, probada en altura.
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